Por 30 / septiembre / 2017 Sin Comentarios

El tercer libro y el que pone el punto final a esta trilogía comienza al igual que la segunda novela, haciendo un repaso de lo que ha ocurrido en los dos libros anteriores.

Nos encontramos a los protagonistas perdidos en un velero sin rumbo en medio del mar, después de escapar de las Islas Canarias, haciendo frente a un huracán.

La emoción sigue latente. Así como la angustia que transmite el protagonista al describir las imágenes, los acontecimientos y las emociones.

Cuando todo parece perdido, los protagonistas son rescatados por un petrolero, en el que viaja un grupo de misteriosos norteamericanos que aparentemente no ha sufrido los estragos de la epidemia. Estos se dirigen al golfo de México, un lugar que parece paradisíaco pero que, como siempre, no todo es lo que parece.

En aquel peculiar lugar, se esconde algo siniestro. Algo que los protagonistas de esta tercera novela están a punto de descubrir.

En este libro Loureiro nos presenta nuevos supervivientes y traslada la acción a América. Aunque siguen presentes, quita algo de importancia a los “no muertos”. En esta ocasión, ahonda más en el ámbito social. Trata diferentes temas como el fanatismo religioso, la xenofobia, el racismo, la discriminación… El autor quiere dejar claro que no hay peor enemigo que el propio ser humano.

Hace un planteamiento ético donde refleja que en una situación apocalíptica, los personajes renuncian a la moral a cambio de tener seguridad.

Como en los anteriores libros el ritmo es trepidante.  La acción es permanente e intensa durante todo el relato. Ingredientes con los que ha jugado el autor con maestría para lograr mantener la atención y la tensión del lector hasta el final.

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